SI, HUBO NARCOESTADO FUJIMORISTA. “VLADIMIRO MONTESINOS NO ROBO PLATA DEL PUEBLO SINO DEL NARCOTRÁFICO”.

Por:Jaime Antezana Rivera.

“A confesión de parte, relevo de pruebas”. Ello en referencia a lo que dijo María Cuculiza, una prominente miembro del fujimorismo clásico, al reconocer lo que los antiguos y nuevos fujimoristas quisieran borrar de la historia: que “Vladimiro Montesinos no robo plata al pueblo sino del narcotráfico”(http://peru21.pe/…/luisa-maria-cuculiza-vladimiro-montesino…).

Aunque lo más preciso sería decir que Montesinos, por orden de Alberto Fujimori, cobraba “cupos” (plata) a los carteles colombianos y a los narcotraficantes nacionales por la protección política que les brindaba desde el gobierno. Es decir, no les “robaban” sino les cobraban plata al narcotráfico por un servicio que les daban. Hay muchos casos, conocidos y no conocidos, que lo prueban.

Con esa precisión, el reconocimiento sin tapujos ni desparpajo hecho por Cuculiza de que Montesinos, quien actuaba con la orden de Fujimori, le “robaba” plata al narcotráfico, es sumamente importante no solo porque es una fujimorista de la vieja guardia sino porque era asidua concurrente al SIN. Era muy amiga de Montesinos. Vean los vladivideos.

¿Porque es relevante lo dicho por Cuculiza? Porque el reconocimiento hecho por la Cuculiza a través de un vídeo, siguiendo la lógica del axioma jurídico con el que empieza este artículo, nos libera de probar lo que el fujimorismo representó -entre otras cosas- en los dos periodos de gobierno de Fujimori: un Narco estado dentro de un régimen dictatorial.

Nos libera pero siempre hay que volverlo a recordar: el narcoavión presidencial y cuatro aviones más de la FAP utilizados para enviar cocaína a EEUU y Europa; dos narcobuques con cocaína en el puerto del Callao y Vancouver (Canadá); el cobro de 50 mil dolares mensuales a “Vaticano” por la pista de Campanilla y más de tres decenas de pistas en las cuencas del Huallaga, VRAE, etc.

Todo eso, y muchas cosas más que aún falta revelar y evocar, es lo que está reconociendo la señora Cuculizal. Y, sin explicitarlo pero con conocimiento cabal de lo que paso en el gobierno de Fujimori, la asidua visitante del SIN está reconociendo que el Perú fue un narcoestado. Un régimen que puso el aparato estatal al servicio al narcotráfico a cambio de plata.

Esa es la consecuencia lógica de lo que ha dicho con ganas y sin pudor. Una afirmación que los demás fujimoristas, tanto de la vieja guardia como los nuevos fujimoristas que Keiko Fujimori incorporo a Fuerza Popular, callan y niegan. Basta con recordar que en la campaña electoral pasada, lo tomaron como un insulto. Pobechitos los fujimoristas que se sintieron injuriados.

Otra consecuencia lógica que se desprende de lo que ha dicho Cuculiza es que “robarle” o cobrarle “cupos” (dinero) al narcotráfico es aceptable y no condenable como si es robar plata del pueblo. Aquí la excongresista fujimorista, por un lado, presenta a Montesinos como alguien que no robo al Estado y, de otro, olvida que el narcotráfico es una industria subterránea y criminal.

Una industria criminal que destruye los ecosistemas y su biodiversidad, destruye la vida de millones de jóvenes, que genera distorsiones en la economía con el lavado de activos, que provoca corrupción de las estructuras políticas y judiciales, el control de los medios de comunicación, genera e incrementa la violencia delincuencial y el sicariato y, en entre 1984 a 1996, financio al terrorismo.

En suma, el narcotráfico es una de las más poderosas amenazas a la seguridad, al desarrollo, al proyecto republicano que surgió en 1821 y la nación inconclusa que es el Perú. Visto así; ¿obtener o “robar” plata del narcotráfico que nos puede llevar nuevamente al narcoestado es aceptable y benigno? Para la señora Cuculiza, y para muchos fujimoristas, lo criminal e ilegal es aceptable. Es bueno.

De ello no cabe la menor duda. Pues, incluso, lamento que sobre este tipo de temas “no se puedan hablar” (Ibid). O sea, que predomina la vergüenza e hipocresía entre los fujimoristas. Sin embargo, anuncio que “ya llegará el tiempo de hacerlo” (Ibid). Es decir, que hablara de estos temas: del “robo” de plata de Montesinos al narcotráfico. .

Estamos advertidos. Pronto, como ya se puede leer en las redes sociales y escuchar en las calles, los fujimoristas dirán -al igual que Cuculiza- que Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos no le robo al pueblo sino al narcotráfico. Como si este dúo no hubieran saqueado al Estado peruano y como si “robar”/”cobrar” al narcotráfico no fuera ilegal y criminal.

Ya sabemos cómo piensa el fujimorismo de viejo cuño y como es la hipocresía de los nuevos fujimoristas. Por eso, es acertado la nueva denominación: narcofujimorismo.

 

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