EL POZO DE LOS DESEOS Y LAS EXIGENCIAS DEL PRESENTE (Por CARLIN CHANTA)

Los últimos quince años han sido funestos para los Huancabambinos. La oleada de gazapos, renacuajos y lobeznos metidos en la política dejó su huella destructora en los ámbitos de la administración pública local. Las instituciones tutelares y rectoras cabalgaron en caballos de palo y jinetes de trapo que arrasaron con las débiles estructuras de la autoridad democrática y con las aún embrionarias empresas para-municipales que empezaban a consolidarse en Huancabamba. El saqueo y la lambisconería en estas entidades fue rufianesca por lo que su caída y desaparición fue abiertamente escandalosa. Esa fue, tan solo, una de las tantas talegas tiradas al pozo de los deseos en la “ciudad que camina”. La decadencia es un síntoma crónico que nos golpea a todos los Huancabambinos debido a la necedad de unos, lenidad de otros y sinvergüencería de otros tantos. Se acaba el año, y las cosas siguen como siempre, La historia provincial es una secuencia de decepciones ya que no se percibe ni un ápice de cambio. La bien publicitada inauguración de obras disparada desde los balcones municipales hace coro cacofónico con la campana regional y las trompetas del gobierno central. Los Huancabambinos seguimos buscando la fórmula socio-política-económica que señale y trace los lineamientos básicos de un desarrollo integral, sostenido y sustentable. El distrito capital sigue jugando a la gallinita ciega junto a los demás distritos que integran nuestra provincia.

El estruendo de los dinamitazos que se producen, ahora, en la carretera Canchaque-Huancabamba anuncia la llegada de un pavimentado conducto vial que plantea la formulación de un catecismo provincial en el cual se consideren las exigencias del presente. La problemática provincial necesita una solución urgente y dejar de ser un tema desatendido y olvidado por quienes, sin el menor remordimiento y el mayor desparpajo, se llenan el cráneo de coronas y el buche de metálicas monedas en cada una de las butacas públicas que calientan. Estas autoridades, representantes, dirigentes o lo que sea, no entienden que las causas de los males provinciales no están en la carencia de medios productivos, de recursos naturales o de capacidades humanas. Huancabamba no es un desierto ni mucho menos un cementerio. Es un pueblo que exige un cambio dinámico que nos devuelva la confianza en nosotros mismos, que fortalezca la esperanza del futuro mejor y que sea palpable la convicción de estar trabajando por una comunidad provincial próspera, fuerte, desarrollada, orgullosa de su historia, costumbres y tradiciones. Estas autoridades locales dejaron de ser los pilares del orden social económico, político y cultural de la provincia y se convirtieron en espantapájaros del pueblo. Hoy, vemos a las instituciones con desconfianza y, hasta con desprecio. La confrontación minera vs. La anti minera nos demuestra la calidad de las autoridades y el alcance de sus fuerzas institucionales. Un rondero pesa más que un juez, y un presidente del frente de defensa manda más que un alcalde. Un pandillero le mete chicote a un policía y un degenerado le corta el servicio de agua a toda la ciudad de Huancabamba. Al parecer las autoridades no entienden que ellos son el origen y fin de los problemas. Por eso, no hay ninguna garantía sobre los pequeños avances y obras que se alcancen pues los actos delincuenciales están más cerca de lo que parecen.

La muerte del comunicador radial Coco Sandoval es una simple cifra que pasa a rellenar la estadística de la violencia y desamparo en Huancabamba. Nadie se moviliza ni protesta frente a la desventura provincial. La conciencia popular está en reposo hasta que un par de hambrientos y desocupados, miembro de alguna organización social o política fantasma, decida caldear los ánimos y declarar guerras por aquí, por allá y por acullá, hasta lograr un puesto de trabajo o le pongan un tapaboca con sabor a billete. Hasta hoy, el pozo de los deseos ha sido la fuente de inspiración y el paño de lágrimas de tanto haragán, metido a político o dirigente impróvido, incapaz e inmoral, que frente a todos masca a doble cachete los frutos de su astucia y angurria.

El proyecto carretero abre fronteras económicas entre ellas, aparte del transporte, están la agricultura, ganadería, comercio, agroindustria y, fundamentalmente, el turismo.

¿Están ocupándose de estos menesteres los cargadores de las andas provinciales?

¿Están remodelando la casita para bridar mejores servicios públicos y mayor calidad de vida a los pobres gobernados?

¿Será que el turismo se convierte en gallinita de huevos de oro con tan solo volantear un par de folletos mal diseñados y torpemente editados?

¿Será que la gringuería empezará a invadir Huancabamba con tan sólo ver un disparate de mapa que más desorienta que orienta?

Dejémonos de co… confites y hagamos lo que se debe hacer: CAMBIAR.

Amigo Huancabambino, que dice usted?

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