COLEGIO DE ABOGADOS DE LIMA: Impidamos el triunfo del fujialanismo con «olor» a cocaína

Por: Jaime Antezana Rivera.

Los colegios profesionales se han ido convirtiendo en espacios en disputa por sectores del fujialanismo que tuvieron o tienen vínculos con el narcotráfico y la corrupcion. El fujialanismo, no necesariamente con carnet o inscripción en el ROP de la ONPE, se emparentan no solo con el narcotráfico sino también con la corrupción. Son estos los que buscan, sin escatimar nada y con rostros diversos, el control de los colegios profesionales.

En efecto, en 2015 un ex representante del Colegio de Psicólogos al Consejo Nacional de la Magistratura, organismo apetecido y que esta siendo copado por el fujimorismo, reconoció «haber hecho negocios en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega» (https://peru21.pe/…/audio-compromete-consejero-electo-cnm-v…). Esa universidad -¿alguien duda? se emparenta con el alanismo.

En 2016, un colegio profesional de Chiclayo, Lambayeque, fue disputado por un narcocandidato a decano; ese mismo año, el Colegio de Abogados de Lima también tuvo un narcocandidato a decano; y, sin descartar la existencia de otros casos en otras regiones, dos colegios profesionales de Huánuco están controlados por decanos afines y funcionales a un narcocandidato al gobierno regional.

En suma, en los últimos años los colegios profesionales en general y, en particular, el CAL se ha convertido en un objetivo a controlar por las fuerzas aludidas que, directa e indirectamente, se emparentaron con el narcotráfico y la corrupción: el «fujimorismo de espíritu» y sin inscripción pero probado en los hechos y el alanismo, una versión de lo más perversa que ha secretado el APRA para la política domestica.

Sin duda alguna, el plato fuerte es el CAL. ¿Por qué? Pues elige un representante, vía sufragio universal con la asistencia técnica de la ONPE y la supervisión del JNE, al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y, de igual modo, un representante al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Justo al organismo rector de las elecciones populares y el encargado de nombrar y ratificar a jueces y fiscales.

El control del CAL es, pues, de singular importancia. A diferencia de antes, donde ser decano era un cargo de alta prestancia y gravitante en el país que opinaba desde un punto de vista jurídico sobre los grandes temas nacionales, dejo de serlo desde buen tiempo. Eso se explica por la existencia de sectores que tuvieron o tienen vínculos, formales e indirectos, con el narcotráfico y la corrupción que buscan controlarlos.

Rufh Monge: un antiguo y lejano «olor» a cocaína.

A pocas horas de la segunda vuelta que elegirá al nuevo decano del CAL, el sector encabezado por Javier Villa Stein, expresidente del Poder Judicial, a decano y su equipo directivo es la expresión, aunque no lo acepten, del fujialanismo en pos del control de una de las institucionales más antiguas del país. Es una lista del cual parece fluir un antiguo «olor» a cocaína de viejos vínculos con uno de los más importantes narcotraficantes que tuvo el Perú: Fernando Zevallos.

Nos referimos a la candidata a vice decana: Ruth Monge. «Monge fue abogada de Aerocontinente y estuvo vinculada a Lupe y a Fernando Zevallos, cuando este último ya era juzgado por narcotráfico» (http://archivo.elcomercio.pe/…/ex-abogada-narco-filtrador-s…). Fue asesora legal de Aerocontinente por siete años: de 1997 al 2004.

Otro dato: «…es que en el 2006 ella fue investigada por la Oficina de Control de la Magistratura por ser el nexo entre Zevallos y la judicatura. Esto ocurrió luego de que El Comercio revelara que Monge, siendo jueza y aprovechando sus vínculos con Aerocontinente, facilitaba pasajes aéreos a jueces para que lo ayuden «en cualquier momento», como lo revelaron los correos electrónicos hallados por la policía en la computadora de la secretaria de Lupe Zevallos» (Ibíd).

Sonia Medina ahondó en las vinculaciones de Ruth con Zevallos: “Conozco la candidatura de la doctora de Ruth Monge, que estuvo muy vinculada en el caso Zevallos. Si bien ella no pasó ningún tipo de proceso, pero se le vinculó mucho con el caso Zevallos porque de lo que aparecía las vinculaciones, era de una persona muy cercana a los Zevallos y era la que prácticamente intermediaba” (http://ideeleradio.blogspot.pe/…/sonia-medina-en-su-momento…).

A Monge no se pudo hallar responsabilidad porque dejó el Poder Judicial. Posteriormente, la OCMA la absolvió. Y, el año 2015, nueve años después, volvió a reaparecer cuando fue elegida por los Colegios de Abogados como representante suplente al CNM. La tacha fue declarada infundada. Es así como Monge de Tambini que quedo como representante suplente del organismo que nombra y ratifica jueces y fiscales.

La candidata a vice decana del CAL, más que por haber sido abogada de Aercontinente (que no tendría nada de malo, por ser legal) sino, sobre todo, por haber facilitado pasajes aéreos a jueces y, como señala Medina, haber sido «prácticamente intermediaria» de Zevallos emanaría un antiguo «olor» a cocaína. Ese antiguo olor provendría de los pasajes que daba a los jueces que fueron producto de lavado. ¿Que lavaban en los pasajes? La plata de la cocaína.

¿Estará el dinero de Zevallos, que quedo a buen recaudo, en la primera y segunda vuelta? Muy difícil saberlo. Lo que deja es una fuerte impresión que es una candidata que se emparentaría, en el sentido de una afinidad lejana e indirecta, con el narcotráfico. Su presencia, quiera aceptarlo o no, nos trae la imagen de Fernando Zevallos y la gran cantidad de pasajes que daba a los jueces.

Javier Villa: «fujimorista espiritual» con el alanismo y el «olor» a cocaína.

En cuanto al candidato a decano Javier Villa Stein, para no dejar a Monge, lo que se sabe es que sus vinculaciones no son recientes. Es de muchos años. Según El Comercio, cuando el vocal Villa Stein se consagro como como nuevo presidente de la Corte Suprema, el lunes 5 de enero del 2009, la ex juez Monge logró «trepar, de forma silenciosa, hasta lo más alto de la judicatura». Ello evidencio que Monge era muy allegada a Villa.

Es mas: los nexos entre Monge y Villa venían de más atrás por su relación familiar, de nuera, con el prominente militante aprista, notario, ex presidente del Consejo de Defensa Judicial del Estado y ex abogado de Alan García, Moisés Tambini del Valle y de su esposa, la vocal Nancy Ávila. «Es bueno recordar que en agosto del 2005 Villa Stein celebró su cumpleaños en la residencia de Moisés Tambini, a donde acudieron diversas personalidades».

Aquí hallamos los vínculos Villa Stein con el alanismo y el «olor» a cocaína. Y la ejecutoria de Villa como vocal y presidente de la Corte Suprema lo catapultan como un «fujimorista espiritual» sin inscripción pero perspicaz para darle argumentación y justificación jurídica a sus fallos que, en casi su totalidad, fueron a favor de condenados por delitos de corrupción y lesa humanidad ocurridos en el régimen fujimorista.

Una primer perla. Para Villa Stein, los «vladivideos» que evidencian la corrupción del régimen fujimorista «no debieron ser considerados como pruebas». En mayo del 2005, ratificó un fallo de la Sala de Delitos Tributarios y Aduaneros, creada por el mismo Montesinos, que concluyó que la falsificación de firmas de la agrupación fujimorista Perú 2000 «no constituye delito de falsedad material, ideológica ni genérica».

Su «fujimorismo espiritual» y «espontaneo» con justificación jurídica continuo. Veamos. Revocó la sentencia contra Aurelio Pastor, el exministro aprista condenado por tráfico de influencias, al sostener que la grabación donde ofrece algunos «favores» a la alcaldesa de Tocache «no era prueba». Hay más. El 16 de agosto del 2016, anuló la sentencia contra Fujimori por el caso «diarios chicha», pese a que había sido condenado inicialmente a 8 años.

Asimismo, el 20 de julio de 2012, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema bajo su presidencia dicto un fallo increíble: rebajo las penas a los integrantes del Grupo Colina, organización paramilitar que desapareció y asesino extrajudicialmente, condenados por el asesinato de 15 personas en Barrios Altos, la desaparición forzada del periodista Pedro Yauri y la desaparición y asesinato de 9 personas en El Santa.

Villa argumentó que estos hechos no eran crímenes de lesa humanidad, por lo que las penas debían reducirse de 25 a 20 años. Era un fallo en la línea de la ley de amnistía fujimorista. Menos mal que, 6 meses después, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia declaro nulo el fallo que emitió este mismo tribunal, presidido por Javier Villa Stein. La nulidad fue adoptada sin la participación de Villa Stein.

El «fujimorismo espontaneo» y sin inscripción de Villa Stein es evidente. Es inocultable. Es innegable. Es tamaño un templo. Ni hablar del vertiginoso crecimiento patrimonial. Según La República, «El valor de sus bienes se ha multiplicado por cinco, durante los 12 años que ejerce como vocal, y ronda los S/ 2 millones (http://larepublica.pe/…/748925-javier-villa-stein-el-millon…).

Colofón: hay que impedir que el fujialanismo con «olor» a cocaína gane el Colegio de Abogados de Lima y, desde ese espacio, justifique la corrupción y el narcotráfico. Y, desde ese espacio, busque controlar -en alianza con otras fuerzas perversas- el Jurado Nacional de Elecciones y el Consejo Nacional de la Magistratura, este último en la mira del fujimorismo realmente existente.

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