COCAÍNA, OPIO Y MARIHUANA EN EL PERÚ: EL AUGE EMPRESARIAL DEL NARCOTRÁFICO Y LA PROTECCIÓN POLÍTICA Y LEGAL.

POR: JAIME ANTEZANA RIVERA.

¿Cuál es la situación actual del narcotráfico en el Perú? Una respuesta rápida a esta pregunta es la siguiente: por primera vez en nuestra historia republicana, las tres actividades de la industria subterránea y criminal de las drogas que existen, desde hace décadas, en nuestro territorio están en ascenso. Nos referimos a la coca/cocaína, amapola/opio y marihuana.

Cocaína, Opio y Marihuana: Aproximación cualitativa a la situación actual

-14 regiones con áreas de producción de Coca y Cocaína:

Entre 60 a 62 mil hectáreas de coca, 569 toneladas de producción potencial de cocaína y 2,250 millones de dólares por la exportación de 520 toneladas a Europa, Asia, América Latina y África.

-13 regiones con áreas de producción de Amapola y Opio/Morfina. Existe un proceso de «amapolización» del Perú en curso sin conocer la superficie y productividad de la misma. Cajamarca la principal zona de producción de Opio. Su destino: vía Ecuador, a EEUU y Europa. (Pronto el Mapa del Opio del Perú).

-21 regiones con áreas de producción de Marihuana. La legalización en Uruguay y EEUU para usos recreativos y medicinales y la suspensión del control en países de América Latina (Brasil, Argentina, etc.) explican este proceso de «marihuanización» del Perú. No se sabe la superficie nacional.

El ascenso paralelo de la producción de la coca y cocaína, la amapola y el opio y la marihuana es un dato nuevo en nuestro país. Desde 1940 hasta la actualidad, lo que tuvo mayor desarrollo fue el procesamiento de PBC (1940-1996) y la producción de cocaína (2000-2017). Ese fue, y sigue siendo, la principal actividad del narcotráfico peruano.

Pero, desde 1996 hasta hoy en día, la producción de amapola y el Opio experimentara un inesperado y notable crecimiento y expansión en trece regiones, una menos que la coca: Piura, Amazonas, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Ancash, Junín, Huánuco, San Martín, Huancavelica, Apurímac, Ayacucho y Pasco.

Pese a que no existen cifras oficiales de la superficie y productividad de los cultivos de amapola, el insumo básico del opio, morfina y heroína, la dimensión espacial que ha adquirido actualmente la convierte de por si en una actividad muy importante del narcotráfico. A nivel cualitativo, debido al alto precio del opio y morfina, genera millones de dólares de ingresos.

Y, en el caso de la producción de marihuana que ha adquirido dimensiones inimaginables en el Perú, en 21 regiones de 24 del mapa político, fácilmente debe estar generando millones de dólares por la exportación a países de América Latina y EEUU, los principales mercados de la marihuana nacional, a los narcotraficantes involucrados en ese negocio. Tanto a los antiguos como los nuevos.

Los ingresos de los narcotraficantes que exportan cocaína, opio y marihuana ingresan a la economía nacional y se invierten en el pletórico mundo empresarial.

El auge empresarial del narcotráfico: Lavado de activos y narco burguesía nacional.

– Narco pesqueros

– Narco exportadores

– Narco lecheros

– Narco gaseosas

– Narco universidades

– Narco mineras

– Narco líneas aéreas.

– Narco transporte interprovinciales.

– Narco jeans y cadena de venta de ropa.

– Narco empresas de construcción.

– Narco construcciones de edificios y condominios.

– Narco hoteles y hostales.

– Narco casas de juego (tragamonedas, bingos, etc.)

-Narco colegios.

– Narco equipos de fútbol.

– Narco iglesias evangélicas.

– Etc.

Para que la narco burguesía nacional, las firmas regionales y locales empresariales puedan lavar activos de las transacciones de cocaína, opio y marihuana en estas actividades empresariales legales requieren de dos condiciones.

1.- La penetración en la Política: Lavado en campañas electorales y protección política e inmunidad.

– Ex presidentes de la republica con financiamiento narco.

– Narco congresistas.

– Narco gobernadores regionales

– Narco alcaldes distritales y provinciales

– Narco consejeros regionales y regidores.

– Narco partidos nacionales, regionales.

Desde el 2006, los mismos narcotraficantes o patrones de firmas nacionales, regionales y locales están postulando a los municipios distritales y provinciales, gobiernos regionales y al Congreso. En las elecciones generales del 2016, hubo un narco candidato presidencial que no llego a la primera vuelta.

Las dádivas, el financiamiento de equipos deportivos y los gastos millonarios incontrolados en las campañas son sus principales instrumentos para «comprar» los votos en los sectores populares y urbano-marginales. Es el modelo «Pablo Escobar» de 1982 a 1984 en Colombia.

2.- PNP, Ministerio Público y Poder Judicial. La protección policial y legal.

– Narco policías: .

– Narco fiscales: archivan las investigaciones por lavado de activos.

– Narco jueces.

Los narco policías cobran cupos y roban la droga a los narcotraficantes de droga («traqueteros», «burriers», «mochileros» y «cargachos». Los policías que roban droga o no informan la cantidad de droga que decomisaron lo revenden a otras firmas. De hace algunos años atrás, existen policías que trafican droga.

En las regiones de producción, elaboración y tránsito de las drogas (PBC/cocaína, Opio/Morfina y Marihuana), los narcotraficantes tienen en su «nomina» a muchos fiscales y jueces. Estos archivan o sacan de los procesos a los narco políticos y narco empresarios. Tienen protección legal.

El Lima ocurre algo similar. La penetración e influencia del narcotráfico llega a los más altos niveles del Ministerio Publico y Poder Judicial y la Policía Nacional

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