Señor Villanueva, la Inversión Privada lo es casi todo

Los vacíos en el mensaje del Primer Ministro

Es incuestionable que el mensaje del presidente del Consejo de Ministros (PCM), César Villanueva, revela a un Ejecutivo con ganas de gobernar y dejar huella. La voluntad de relanzar la inversión pública y reconstruir el norte, de ordenar las cuentas fiscales hacia el 2021, el objetivo de arrinconar la desnutrición y la anemia infantil hacia el Bicentenario, muestran a un Gobierno con una enorme decisión. Bien y felicitaciones. Sin embargo, semejante lógica solo le permitiría al Perú crecer 4% anual e intentar reducir la pobreza a 18% de la población en el 2021.

El peligro de una apuesta mediocre es que siempre está cerca del fracaso. Si la meta es 4% anual, entonces cualquier movimiento inesperado nos puede empujar hacia una expansión económica de 2.5%, que aumenta pobreza, tal como sucedió en el 2017. ¿A qué vamos? La única manera de salir de la mediocridad económica es entendiendo que la inversión privada es casi la única explicación de que el Perú haya triplicado su PBI, que haya reducido la pobreza del 60% de la población a solo 20% y, en general, que el bienestar se haya expandido como nunca. Las investigaciones nacionales e internacionales señalan que del total de reducción de pobreza en las últimas dos décadas, el 75% es aporte privado mediante generación de empleo.

La exposición de Villanueva fue buena, pero extremadamente gaseosa con respecto a las reformas que el Perú necesita para relanzar el crecimiento de la inversión privada. Es imposible que el Perú crezca 5% en el 2021 —como pretende el Ejecutivo— sin una nueva ola de reformas estructurales. Relanzar el crecimiento demanda tres ejes de reformas: consolidar la infraestructura institucional y legal del mercado, y la infraestructura física de las inversiones. Al lado de esos objetivos se necesita invertir en capital social; es decir, de una vez por todas, abordar las reformas en educación y salud.

No es posible que vuelva a prosperar la inversión privada —como sucedía en las últimas dos décadas— si el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Contraloría, el Ejecutivo y el Congreso no organizan la predictibilidad para la sociedad y las inversiones, y establecen un contrato social que garantice los derechos de propiedad. Si una protesta de camioneros impulsa al Estado a revisar las concesiones y peajes en las carreteras, si se anuncia que Tía María va para luego recular horas después, entonces la inversión privada no volverá a multiplicarse, no obstante los buenos precios del cobre y los commodities.

El ministro Villanueva anunció que el Estado promovería una inversión de S/ 180,000 millones en infraestructuras hacia el 2021, pero no se pronunció sobre la situación y el futuro de las asociaciones público privadas (APP) y la modalidad de las obras por impuestos (OxI), luego de las ondas destructivas del caso Lava Jato. En el Perú los atilas estatistas pretenden el regreso del Estado empresario, demonizando a las APP y a las OxI. Pero si no hay una política clara será imposible construir las infraestructuras físicas que posibiliten relanzar la inversión privada: carreteras, puertos, energía y conectividad en general.

El silencio del Primer Ministro sobre un supuesto “club de la construcción”, establecido por la irresponsabilidad fiscal en base a un colaborador eficaz de Odebrecht, ha paralizado la construcción en el país. Sin embargo el PCM no se pronunció sobre cómo se iba a reglamentar la Ley N° 37037, que busca continuar con las inversiones y garantizar la reparación civil de las empresas investigadas por corrupción.

Para cerrar el círculo, el señor Villanueva mencionó un monto de US$ 10,000 millones en inversión minera en Quellaveco, Mina Justa y la Ampliación de Toromocho. Sin embargo, guardó silencio sobre Tía María y Michiquillay. Al respecto siempre vale recordar que si el cinturón de cobre del norte (Conga, Galeno, la Granja y Michiquillay) estuviese en plena producción, el Perú habría agregado un millón de toneladas más de producción de cobre a su economía, estaría creciendo por encima del 5% y se podría reducir la pobreza a menos del 15% de la población en el 2021.

Por todas estas consideraciones, señor Villanueva la diferencia entre la mediocridad económica y los grandes objetivos económicos y sociales está en el relanzamiento de la inversión privada.

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