Grupo armado delincuencial ingresó a comunidad de Ramón Castilla, Loreto: Destrucción, robo y secuestro

Por:Jaime Antezana Rivera.

 Un segundo hecho de violencia criminal en zona del narcotráfico. El 29 de abril, a las 3.00 am, un grupo armado de “paramilitares” incursionó el pueblo de San Antonio, en el distrito de San Pablo, provincia de Ramón Castilla, Loreto. Este hecho ocurre luego de, más o menos, un mes que un disidente de la FARC fuera herido por sus jefes cuando quería retirarse, en el distrito Teniente Manuel Clavero, provincia de Putumayo.

Según Prensa Visión, unos “25 paramilitares fuertemente armados ingresaron el día domingo 29, a la comunidad nativa de San Antonio…”. Fue el presidente de las Rondas Campesinas y Nativas de San Antonio, Alipio Tina Vásquez, quien denuncio: “…no es la primera vez que hombres armados ingresan a la comunidad y se llevan alimentos, dinero y dejan a su paso destrucción (y) que tiene en vilo a toda la población que vive en medio de balaceras y secuestros”.

Tina Vásquez describe lo que paso: “Rompieron puertas de las casas, aterrorizaron a los niños y mujeres. Lo primero que hicieron es buscar dinero en las casas para después huir con el botín, disparando más de 100 balas a las casas que han quedado con agujeros”. La destrucción de viviendas, el robo de alimentos y dinero indica que no se trata ni de disidentes de las FARC ni un grupo armado del narcotráfico.

Ni los disidentes de las FARC ni los grupos armados del narcotráfico rompen las puertas de las casas, asaltan víveres ni roban dinero de la población campesina. Ni, cuando se están retirando, disparan más de 100 disparos generando miedo en la población local. En lo único que se parecen a las FARC y los exFarc es, como informó el dirigente rondero, en el secuestro del “ciudadano de apellido Falcón de la comunidad de San Antonio. Esté, después de 24 horas, fue dejado libre.

En efecto, en el caso de las FARC secuestraban para negociar, pero -cuando no llegaban a acuerdos- los asesinaban. Los disidentes de las FARC,en cambio, secuestran y asesinan. Por ejemplo: los 3 periodistas de Ecuador asesinados sin negociar ni piedad. Su objetivo es distinto de las FARC: es para indicar que ellos controlan la zona donde hay una enorme producción de coca y salen enormes cantidades de droga. Seguro es para cobrar cupos a los narcos.

Así, la lógica del grupo de “paramilitares” que incursionó en San Antonio, ubicado en la triple frontera (Perú-Colombia y Brasil), es puramente delincuencial. Ahora, si bien es un grupo armado “paramilitar” lumpen, no se puede descartar que den protección al tráfico licito de drogas al Brasil en una zona donde el crecimiento de los cultivos de coca ha “licuado” la fugaz erradicación forzosa de estos cultivos realizado entre el 2014 y 2015.

Por otro lado, no es un secreto para nadie que esta esta parte de la Triple Frontera operan este tipo de organizaciones armadas de rapiña y criminales. En realidad, abundan y se financian del tráfico ilícito de drogas y, cuando esta escasea, asaltando y saqueando a las comunidades como la de San Antonio. Son bandas “paramilitares” propias de zonas dominadas por el narcotráfico y organizaciones criminales conexas.

Otro caso que ilustra la existencia de ese tipo de organizaciones fue la incursión de un grupo armado a otra comunidad en la misma provincia de Ramón Castilla, en octubre de 2017, que logró neutralizar y amarrar a los policías en un puesto policial y robarles sus armas sin asesinar a ninguno de ellos. Ese grupo, a diferencia del que incursionó a San Antonio, está más en la lógica de una estructura armada del narcotráfico.

Pero, ni los disidentes de las FARC en el Putumayo, ni los “paramilitares” de San Antonio y ni el grupo armado que se llevó armas de los policías luego de amarrarlos están en pos de reiniciar la narcoguerra que se configuro entre el 2007 al 2010 en el Bajo Amazonas, encabezado por Jair Ardela Michue tras el asesinato del “Gallero. Que hay conatos, sí; la posibilidad de hacerlo, también. Pero, qué duda cabe, existen las condiciones.

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