EL ICONOCLASTA: “Política sucia o sucios políticos”

Los alquileres de vientres y sus engendros

Por: El Iconoclasta

Lo peor que se puede hacer con un pueblo o una comunidad es jugar con sus expectativas de futuro y, peor aún, dibujar ese porvenir sobre ficciones inverosímiles. Eso es, precisamente, lo que están haciendo los políticos piuranos actuales. Los jugadorazos y los calichines. Los firmes y los bambas.

Los políticos siempre son los mismos. Prometen construir un puente aunque no haya río. Prometen encauzar un río aunque no haya agua. Ni se inicia todavía la campaña electoral y ya andan tomándose fotos y besando a niños marginados a quienes, después de lavarse las manos y sacudirse las pecheras, jamás volverán a ver.

La política está en todas partes y desde tiempos remotos. La política no es sucia en sí misma. Los sucios son los políticos. No todos, pero sí la mayoría. Lo grave está, en que dentro de esa mayoría, los gansters son los que más abundan.

La política no es, precisamente, agua de rosas. Ni siquiera agua de azahares. En política los contendientes se dicen de todo. En política los contendientes se dan con todo y de alma, echando mano de todos los recursos lícitos e ilícitos, según las circunstancias, y sólo se detienen cuando el empleo de esas sucias artimañas se revierten en su contra. Así son las reglas no escritas de las política y cada quien las adopta y las adapta a su libre albedrío y conveniencia.

Por eso, es que, es nuestro deber, interesarnos en cuidar la política, eligiendo políticos decentes y sensatos con base a propuestas coherentes y realistas. Es nuestra obligación el participar y preocuparnos por elevar políticos estadistas, que más que pensar en las próximas elecciones, trabajen desde hoy para las próximas generaciones.

Pero a todos aquellos políticos incubados en vientres de alquiler hay que abortarlos e incinerarlos. Los seres clonados, de por sí, son una epidemia que hay que exterminar. Muerto el perro , muerta la rabia. Y punto.

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