PPK Y EL INDULTO A FUJIMORI: VACANCIA PRESIDENCIAL Y NARCOESTADO

Por: Jaime Antezana Rivera.

En una entrevista a The Economist, el presidente PPK afirmo que “el de hacerlo (indultar a Alberto Fujimori) sería ahora”. Esta vez, a diferencia de otras veces que señalaba que lo estaba “estudiando”, afirmaba que ahora hay que indultar al único reo de la Diroes. ¿Porque PPK paso de la indefinición que lo caracterizo a afirmar que hay que hacerlo ahora?

La hipótesis que explicaría ese cambio es que tras la renuncia de Thorne PPK se habría dado cuenta que el fujimorismo viene el y, por eso, busca utilizar el indulto a Fujimori para evitar la vacancia y terminar su gobierno, que nació débil. Debilidad que, por sus propios errores, se ha profundizado. Y, por otro lado, ha perdido el apoyo social que tuvo inicialmente.

Pese a que PPK y los fujimoristas han negado que el posible indulto tenga relación con la política, es evidente que el indulto a Fujimori es un arma de negociación a cambio de que lo dejen gobernar los próximos cuatro años. Es un intercambio para amainar a la furia de los “leones” sedientos de poder y la cabeza de PPK. Y, con el padre libre -como muchos creen, incluido palacio- dividir al fujimorismo y reducir el poder de Keiko en Fuerza Popular.

Los hijos de Fujimori, Keiko y Kenji, se pronunciaron con tonos distintos sobre la frase asertiva de PPk. Kenji agradeció a PPK y dijo que “Le estaré eternamente agradecido”. En cambio, Keiko, a través de su cuenta de twitter, lo hizo en términos impositivos: “Lleva meses evaluando el caso, llegó la hora de actuar. Haga uso de su potestad de Presidente. Indúltelo”. Era, prácticamente, una orden a PPK:

Sin embargo, la batahola de criticas en las redes sociales contra esa frase pro indulto de PPK y el anuncio de una marcha contra esa pretension por las fuerzas del antifujimorismo popular, que lo catapulto en la presidencia, lo llevo a explicar su afirmación: “…se verá con tranquilidad” ((http://rpp.pe/…/ppk-explico-las-declaraciones-que-dio-a-the…)).

Como las otras veces, la presión social ha sido un factor que debe haber gravitado en el regreso al “estudio” del indulto; en el retroceso a la indefinición de PPK. En efecto, en sentido estricto esa frase, “se vera con tranquilidad”, significa un retroceso de lo que dijo a The Economist. Así, PPk volvió a la indefinición. A una indefinición chicha que suscita muchas especulaciones.

En suma, PPK se encuentra sumido en la indefinición. Pero, de acuerdo a sus declaraciones, algo inclinado a dar el indulto: Fujimori por la conclusión de su gestión de gobierno. Si lo vemos en otros términos, PPK se encuentra entre la “escila” de la imposición de Keiko y la “caribdis” del antifujimorismo popular. Entre ser devorado por el fujimorismo y el desborde del antifujimorismo en las calles.

Ese es el dilema que PPK tiene entre sus manos. Entonces, de optar por el indulto, siendo ilegal e inconstitucional y sin reunir los requisitos establecidas para el indulto humanitario, este tendría que ser producto de una negociación y un pacto político, obviamente implícito, entre PPK y el mismo Alberto Fujimori. Seria, por llamarlo de alguna manera, un “pacto de gobernabilidad” entre el gobierno y el jefe del fujimorismo.

No sería, pues, un indulto por la vía jurídica sino política. ¿Es posible eso? Si, si es posible. Pero ello implica dos cosas. Uno, convertir al reo Fujimori en un actor político y, a la Diroes, en un centro simbólico de las negociaciones. De ser así, al negociar con un sentenciado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos y corrupción, Fujimori saldría por la puerta grande y fortalecido. Eso equivale a un triunfo político.

Dos, nada garantiza que Fujimori cumpla con el “pacto de gobernabilidad”, es decir, dejar que PPK cumpla su período de gobierno. Basta con recordar que, para ser elegido presidente en 1990, juro que no aplicaría el shock y lo aplico. O el espectacular operativo bamba para “capturar” a Vladimiro Montesinos, cuando este sabía que ya había salido del país. No se puede confiar en la palabra de Fujimori.

Henos aquí, cabe las siguientes preguntas: ¿Es cierto que el indulto humanitario a Alberto Fujimori, en colisión con la ley e inconstitucional, evitara la vacancia presidencial de PPK y le permitirá culminar su mandato constitucional? ¿Es cierto que con Fujimori padre libre se dividirá o profundizara la división en el fujimorismo y que Keiko perderá poder en Fuerza Popular?

Las “discrepancias” públicas entre Keiko y Kenji, o los “keikistas” y “albertistas”, parecen un psicosocial. O una pantomima. Obvio: no se ha configurado dos corrientes realmente dicotómicas. Ni siquiera hubo conato de división. Tampoco la creación de una sub-bancada liderada por Kenji. O el levantamiento de su inmunidad, pedido por la fiscalía que investiga Limasa, por el “keiskismo”.

Más allá de los twitter y gestos de Kenji no paso nada. Pero ha dado resultados. La “pelea” en las redes sociales entre los hijos de Fujimori, incluido el voto de kenji por Alfredo Thorne, ha creado la percepción de un fujimorismo en proceso de división entre “keikistas” y “albertistas”. Y, por lo tanto, que un eventual indulto del padre ahondaría esa división y reduciría el poder de keiko.

Al final, desde esa percepción, producto de esa refriega interna donde Kenji es el hijo que quiere a su padre y Keiko no, porque no lo visita ni lo quiere libre, el fujimorismo se sumergirá en pugnas, ajustes de cuentas y, finalmente, Fujimori padre elevaría a Kenji como su sucesor mandando al ostracismo a Keiko. Y, PPK terminaría su gobierno.

Eso es novela. Ficción política. Obviamente, que el posible indulto a Fujimori no significa que el fujimorismo se mantenga incólume. De hecho que con Fujimori libre se producirán cambios y reajustes internos en Fuerza Popular. Como un mayor peso de Fujimori y de la vieja guardia y la reducción del poder de Keiko, pero seguirá siendo la carta de gobierno.

¿Acaso se olvidan que el objetivo máximo del fujimorismo es volver a palacio? ¿Alguien cree que Fujimori padre saldrá resentido a dividir a Fuerza Popular y desaparecer a la única opción, Keiko, que tiene para ganar el gobierno nacional ? ¿Creen que Fujimori es un idiota para lanzar a Kenji a la presidencia sabiendo que se expone a una tercera derrota consecutiva?

En ese sentido, la vacancia y el subsecuente adelanto de elecciones es un plan que articula al fujimorismo familiar: padre e hijos. Por otro lado, hay otra razón, de gran importancia, para dudar que el indulto a Fujimori cancelara la vacancia de PPK. La razón: solo en un escenario de adelanto de las elecciones, Keiko puede ganar la presidencia que le ha sido esquiva dos veces.

El fujimorismo ha comprendido que el 2021, por los costos políticos del manejo del congreso como “coliseo” de “decapitaciones” y “sangre” y el crecimiento del antifujimorismo, es poco probable que Keiko gane. Por eso, y no por la derrota electoral, apuestan a la vacancia presidencial. Ese plan involucra a Alberto Fujimori y el “keikismo”. ¿Y Kenji? Debe seguir intentado masturbar a su perro puñete.

Todo indica que la vacancia y el adelanto de las elecciones es una apuesta familiar y de una fuerza endógena gravitante. los narcocongresistas y, secundariamente, los congresistas con acusaciones penales diversas que gozan de inmunidad. Tienen, desde los diez años del padre, una relación orgánica. En el narcoestado de los 90 se convirtieron en una unidad. Y tienen la misma lógica: el poder total.

Este es el momento para hacerlo realidad. Ya tienen el control de casi todos los organismos del Estado. Les falta el Ejecutivo. Y no hay partidos organizados alternativos preparados para enfrentar al fujimorismo en ese eventual escenario. La reforma electoral en debate en el congreso saldrá a la medida del fujimorismo: sin control de dinero del narcotráfico y la corrupción.

Hay, pues, una identidad entre lo que quiere el fujimorismo y el narcotráfico. Esa apuesta es la que esta en marcha. Ahí juegan en pared. Entonces, ¿en un hipotético escenario de adelanto de las elecciones, que encarnará la candidatura fujimorista? Lo mismo que encarno en las elecciones generales del año pasado, la posibilidad de convertir al Perú en un narcoestado por la vía de la voluntad popular.

En conclusión, el posible indulto a Fujimori no significara la paralización de la apuesta fujimorista, la vacancia y el adelanto de elecciones, sino la continuación postergada temporalmente de ganar el gobierno en el escenario de adelanto de las elecciones y convertir al Perú en un narcoestado, como lo fue entre 1990 hasta 1996. Pero, con una diferencia medular,a través del voto popular. Estamos advertidos.

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